Introducción al estudio de indumentaria histórica

Son muchos los errores que se cometen a la hora de hablar de la ropa que ha ido cubriendo nuestros cuerpos a través de los tiempos, de manera superficial cometemos muchos de ellos por desconocimiento y las más de las veces por sobrevaloración de nuestra propia cultura e información referida al tema.

El estudio del textil histórico está visto como algo frívolo  y gran parte del tiempo es despreciado por el hecho de estudiar algo tan denostado hoy en dia como es la moda. Lamentablemente para estas personas la indumentaria cobra importancia por el hecho de ser una industria, por ser un indicador de riqueza y por ser un instrumento de datación histórica, amen de su influencia reciproca con temas religiosos o políticos.

Muchas veces la persona interesada, por falta de conocimientos o una preferencia por una determinada época, desprecia el resto de referencias y se centra en una fuente de información única, esto es un error de base que comete mucha gente que alardea de sapiencia cuando lo que únicamente tienen es un conocimiento bastante superfluo, basado en información que han cogido de donde mejor les parecía y mas se adaptaba a sus pensamientos, limitando la vision que nos ofrecen a la propia de ellos, sin contraste de información y de manera totalmente subjetiva.

Por eso y por otros motivos, tales como afán de conocimiento o ánimo de superación (que al fin y al cabo vienen a ser uno solo), hay que tener claro de dónde extraer información, cómo extraerla y cómo interpretarla.

Las bases de estudio de la indumentaria histórica se pueden establecer en cuatro pilares.

1. Obras y libros de la época

Normalmente la persona no versada en esta materia omitirá directamente cualquier referencia escrita por carecer de el componente visual que típicamente se asocia con la ropa histórica, siempre es mas sencillo y mas cómodo ir directamente a obras especializadas con gran profusión de dibujos y fotografías, lo que no siempre garantiza un resultado fidedigno, ya que muchos tratados son superficiales y de carácter generalista. Es en las obras contemporáneas de la época que queremos analizar donde encontramos la indumentaria tal  y como la llevaban sus propios usuarios, cómo se habla de ella en los romances medievales o como se narra el desvestir de una dama por su amante enumerando las capas de ropa, muchas veces aporta un poco de iluminación en aspectos que las fotografías o pinturas por su estática no explican de ninguna manera. ¿Es importante leer? Tanto como lo es encontrar imágenes del período. Muchas veces nos hablan de los colores que llevaban, del crujir de la seda y otros muchos detalles que la pátina del tiempo ha ido velando dejando a la imagen y su interpretación muchas veces sujeta a conjeturas.  No solo las obras de ficción o no ficción son una gran fuente de material para análisis, la correspondencia muchas veces aporta jugosos datos, en épocas donde las familias vivían separadas por varios días o meses de viaje, la comunicación por vía escrita se convertía en el elemento esencial para comunicar a los seres queridos las bondades y desventuras del día a día. La importancia de lo sartorial no sólo queda patente en dichas cartas si no que  viene refrendada en los testamentos archivados a lo largo de los tiempos y los siglos, el hecho de que se legaran piezas de ropa y de ajuar del hogar, deja constancia de que no era una industria secundaria o una artesanía accesoria. La literatura también nos habla del status que proporcionan las ropas cuando nos habla de los distintos personajes de sus historias, cómo viste el bufón, cómo la reina, o cómo lo hace el lansquenete, el mosquetero o la celestina.

2.La imagen como referencia

Tanta información escrita no serviría de mucho si no tuviéramos un referente visual. Lo que en varias lineas se puede intuir en un texto, con una imagen puedes transmitirlo en un solo segundo con un golpe de vista.

Pero hay que pisar con pies de plomo a la hora de seleccionar imágenes y se conscientes de lo que estamos viendo. La mejor referencia pictórica es aquella correspondiente al periodo, pero muchas veces las corrientes estilísticas de las distintas épocas simplifican la visión de las ropas del día a día de las personas o pueden llegar a magnificarlas. No todos los vestidos medievales eran lisos, sencillos y sin adornos ni artificios, ni todas las mujeres del XVIII llevaban ricos vestidos de lujosas sedas. El arte en muchos periodos era potestativo de mecenas ricos y poderosos que muchas veces obligaban al artista a convertirlos en objeto de retrato e inspiración, la mayor parte de las veces alejados de la realidad. Sobreaplicándolo podríamos explicarlo de esta manera: las mujeres del renacimiento italiano no iban como dios las trajo al mundo, tal y como Boticelli pintó a Simonetta Vespuci en su “Nacimiento de Venus”,  esto significa que muchas veces tenemos que coger dichas referencias visuales con pinzas, y sobre todo no centrarnos en una sola, sino complementarla con otras visiones coetáneas sin descartar (algo que se hace muy comúnmente) la escultura, ya que muchas veces nos desvela el misterio sobre algo que no todo el tiempo aparece sobre el papel, lienzo o tabla, la trasera de la indumentaria, costuras demasiado pequeñas como para ilustrarlas en una miniatura o los, muchas veces complicados, tocados de todo tipo.

3. Bibliografía especializada

En ningún otro libro se podrá encontrar mayores referencias  que en uno dedicado única y exclusivamente a la indumentaria histórica, pero muchas veces caemos en el tópico de que por estar escrito es una total y absoluta certeza. Un buen libro de indumentaria además de contar con fotos o ilustraciones adecuadas, tendrá que tener una bibliografía medianamente seria, y sustentar sus teorías en otros estudios o en hechos fehacientes. ¿En base a qué utiliza el autor las ilustraciones? Muchos escritores e ilustradores encuentran muy cómodo dejarse llevar por sus propias teorías e interpretaciones, lo cual aleja bastante de la realidad el estudio. Aunque está muy claro que jamás podremos afirmar algo con el 100 % de certeza si que hay que perseguir el rigor de los hechos, y contar siempre la verdad, por muy escasa o pocas referencias que tengamos de ella.

4. Extantes

La fuente más fidedigna a la hora de estudio y una de las más escasas. La existencia de piezas auténticas es indirectamente proporciona a la lejanía en el tiempo en que se encuentre el periodo objeto de estudio. La conservación de tejidos de origen orgánico es un tema que daria mucho que hablar y del que por desconocimiento de su proceso científico no me extenderé al hablar aquí. El paso del tiempo afecta mucho a los tejidos y esto podemos verlo con la ropa que llevaban nuestros abuelos en sus tiempos, con un traje del siglo XIX, unos restos de tejidos medievales o incluso hallazgos prehistoricos. La medida en que afecta este hecho depende de la voluntad de conservación que ejercen las personas sobre sus posesiones y/o las circunstancias climáticas o de conservación de la pieza.

Como principales fuentes de piezas extantes encontramos las tumbas y criptas eclesiásticas. Si exceptuamos los eventuales saqueos de cazadores de reliquias y joyas, las necrópolis son el diamante en bruto del estudio de indumentaria. Son ropas que si por fortuna se encuentran en buen estado de conservación nos dan la prueba más fidedigna de como era la indumentaria en el momento de inhumación  de la persona que las portaba. Desafortunadamente han de darse las perfectas condiciones climáticas para que la ropa se conserve hasta cierto punto y no se corrompa junto con el cuerpo. Ejemplos de este tipo de fuente los encontramos en el Real Monasterio de las Huelgas, en Burgos, cuyo panteón Real ha dado piezas muy ilustrativas de las ropas de la nobleza del siglo XII y XIII español, o la excavación del cementerio de  Herjolfsnes en Groenlandia del periodo de 1375-1410, con sus piezas de origen nórdico.

Otra fuente son los legados y herencias familiares, muchas piezas se heredan de padres a hijos o instituciones a lo largo del tiempo, ya sea por valor sentimental o histórico, como las ropas que llevaba Nelson el dia de su muerte en Trafalgar (Greenwich Hospital Collection, 1805), el cuadro de una antepasada junto con la chaqueta original con la que posó ( Retrato y chaqueta de Margaret Laton c1620, V&A  Museum), o una madre que guarda las ropas con las que murieron asesinados sus dos hijos y su marido (Ropas de Nils, Erik y Svante Sture, Museo de la Catedral de Uppsala, Suecia, 27 de Mayo de 1567)

El problema con que nos encontramos es que, la mayor parte de las veces, dichas ropas han sufrido modificaciones para adaptarse al paso de la moda o a diferentes dueños, con lo cual es bastante raro encontrar algún espécimen  que no haya sufrido ninguna modificación en absoluto, este problema muchas veces dificulta la datación de las piezas, ya que al no estar en un entorno preservado o sellado con alguna referencia temporal, debemos recurrir a otros trajes, pinturas o esculturas que sí podemos situar en el tiempo para poder efectuar una afirmación precisa sobre la pertenencia a un determinado periodo. Evidentemente supera con mucho a cualquier referencia visual o escrita, pero hay que tener en cuenta estas limitaciones y examinar la pieza con ojo crítico.

Resumiendo …

Hay que tener en cuenta que  todas las referencias o fuentes de información arriba expuestas pueden estar sesgadas por el hecho de pertenecer a un país, a una época o a periodos tan concretos que no se puedan extrapolar a similes contemporaneos, es obvio que por ejemplo la clase media rusa del siglo XVI no vestiria igual que la española o la francesa. A la hora de realizar un estudio aparte de todo lo mencionado arriba es de vital importancia situarla en su contexto, tanto de estudio como de historia. Esta ha de ser una idea que debemos de tener SIEMPRE presente.


¿Y si quiero hacer un traje histórico?

Si el propósito del estudio, además de el conocimiento de determinado tipo de vestuario,  es la creación de una pieza en concreto hay que detenerse a pensar cual es el objetivo que se persigue y pueden ser tres objetivos bien diferenciados entre sí.

La REPRODUCCIÓN de una pieza histórica, mediante tejidos adecuados, métodos de costura históricos y detalles correctos,

La RECONSTRUCCIÓN que da lugar a una relativa especulación pero de una manera justificada.

La RE-CREACIÓN, que usa supuestos y bastante imaginación.

Ninguna de las tres opciones es mejor o peor que la otra, cada una persigue un objetivo distinto y no tiene porqué suponer un problema ético a la hora de presentar un proyecto, si se tiene claro que es lo que se quiere conseguir y no nos engañamos a nosotros mismos diciendo que una pieza es históricamente correcta para a los diez segundos decir que es “nuestra interpretación”. La coherencia y la honestidad tiene que estar por encima de todo.

Lo que si hay que tener en cuenta es el nivel de investigación exigido para cada uno de los tres objetivos, y es que a mayor busqueda de realismo más investigación habrá que realizar.

Bibliografia.

Medieval Clothing and Textiles 2. Netherton & Owen Crocker. Boydell.

Patterns of Fashion 1560-1620. Janet Arnold. McMillan

Patterns of Fashion 4. Janet Arnold. McMillan

Corsets and Crinolines. Norah Waugh.  Routledge Theatre Art Books

The Tudor Tailor. Ninya Mikhaila, Jane Malcolm-Davies. Batsford.

Dressed to Kill. Amy Miller. National Maritime Museum.

Fashion in the Age of the Black Prince. Stella Mary Newton. Boydell.

somerights20

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Published in: on septiembre 23, 2009 at 11:50 am  Comments (7)